Hace un tiempo, estaba tocando clarinete en la orquesta, en un rato libre, y se acercó un conocido a escucharme y a pedirme prestado el clarinete.

Este pana y yo tocamos en la misma orquesta. El toca otro instrumento que no es el clarinete (y que de paso, no me gusta), pero de vez en cuando se aventura con alguno distinto al suyo, y pues, el clarinete es uno de esos que le llama más la atención.

Le presté el instrumento y le saca sonido, con varios detalles que corregir, pero pienso que si lo toma en serio, podría ejecutarlo muy bien. Cosa dificil que haga porque ni el suyo propio se ve que lo estudie arduamente… Pero en fin, ese no es mi problema.

Normal todo, hasta que el pana dijo “Chris, si yo tocara clarinete, no vieras vida aquí…”

Escuché y no le paré. Por dos motivos… Uno es que no me alteró para nada. El otro es que, igual sin haberme alterado, podría decir algo que demostrara mi afectación. Y pues no, no lo iba a permitir.

El pana se puso intenso con la cuestión, llegando a decirla hasta en público y habiendo terminado un concierto donde toqué un solo excelente. ¿Que rayos pretendía?

Era un ataque que si bien no me afectaba para nada, no estaba nada mal buscarle contraataque para que terminara el jueguito del susodicho, o lo que sea que estuviera tramando. Y lo conseguí.

Todo se reduce simplemente a hacer ver la realidad y aprender a aceptarla. Y si no la ven, solo hacerla notar. Y se puede hacer claramente y sin ofensas.

¿Recuerdan la primera película de Rápido y Furioso?

En una parte, el policía Walker y Toretto compiten. Toretto gana en el último momento. Walker tiene problemas con el carro, pierde la carrera y a su vez el carro, que era lo que había ofrecido como apuesta.

Antes de entregar el carro, Walker dijo a Toretto mientras se reía “casi te gano!”. Toretto le contestó que eso no importaba, que ganar es simplemente ganar, sin importar por cuanto. Lo importante era eso, no como se ganaba.

Y tenía razón.

Como ocurre en muchas otras cosas, importa muy poco (y a veces nada) como se consiguió o se ganó algo, sino simplemente el hecho de haberlo logrado.

Ojalá ese pana se de cuenta que simplemente él no hace eso, no como yo al menos, y si cree que lo puede hacer mejor, que lo haga.

Porque las palabras se las lleva el viento.

Otra situación parecida es que dos tipos deseen a una chica. A la final uno la haga su novia y el que quedó solo diga “Si hubiera hecho tal cosa, fuera novia mía”.

¿Que diría el novio? Quizás algo como “Que imbécil eres vale, acepta de una vez que está conmigo. No es mi culpa que no hayas podido hacer eso que dices, por la razón que sea”

O sea, igual de patético y propio de alguien no ubicado… “Si hubiera…”

O yo que soy músico y algún día vaya a una audición a una orquesta en Caracas con un amigo que toca menos que yo y la vemos muy dificil. Yo me rindo y me retiro de una, él persiste, pasa fácil su examen y lo aceptan. Uno diría “si me hubiera quedado, me aceptaban a mi”… ¿Y que importa ahora? Si es por mi mismo que no quedé y quedó mi amigo por haber persistido.

Se entiende, ¿no?

A eso, simplemente aceptarlo y seguir adelante con lo de uno.

Mención especial eso de “si yo fuera tú, habría hecho esto”. No sirve, porque “si tú fueras yo”, tendrías los mismos gustos que yo… Y si mencionas cualidades tuyas mezcladas con las mías, igual no soy yo, sino tú o alguna otra persona irreal e imaginada.

Abramos los ojos de una vez por todas… Y vivamos la realidad.

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