El poder

¿Sabes algo? El poder me encanta.

Y también me encanta darle el mejor uso para el bien común.

Y tú, siendo una criatura bella y cautivadora, eres también muy vulnerable. Te veo y más aún deseo el ser poderoso, fuerte e invencible. Por ti y para ti.

Pero hay un problema y es que… No me verías como tu semejante. Te parecería irreal y distante. Nada cercano.

Así que un día tuve que escoger. ¿Y sabes que decidí? El ser vulnerable.

Ahora puedo sufrir cortadas, caídas, hambre, soledad, mi corazón puede ser roto y podría hasta morir.

Ahora no nos diferencia nada. Ya no somos distantes. Ahora sí soy semejante a ti.

¿Pero sabes? En mi mente se ha quedado la esencia de la fuerza y el poder. Ahí se quedará conservada. Y mientras mi cuerpo resista y la vida me lo permita, eso basta para cuidar de ti.

😊

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Ser inteligente (Humor)

Alguna vez, una mujer me dijo que no le gustaban los tipos inteligentes, porque sólo traían problemas.

Y lo cierto es que tenía razón.

Hitler, por ejemplo, era un lector empedernido y tenía una biblioteca personal de unos 16000 libros.

Otro tipo inteligente, Einstein, hizo unos aportes bárbaros en la física… Y se usaron para bombardear Japón en la Segunda Guerra Mundial.

¿Más? Los psicólogos podemos descifrarte con la mirada, para someterte como Pavlov a su perro.

Los ilusionistas, con la distracción y esas ideas para los efectos de magia, manipulamos mientras entretenemos y de paso al final, podemos ligar un montón.

Peor aún los escritores, podemos hacerlo a distancia, igual mientras amenizamos con una lectura excitante.

¿Y si actuamos como idiotas?

Igual es un problema… Porque sigue siendo invención de un inteligente.

😄😄😄

Como tenga que venir

¿Que te transmito?

Me pregunto mucho esto. Muy seguido.

Tal vez no sea mucho, porque reconozco que muestro muy poco, aunque puede que eso cambie…

Pero no desviaré lo que digo. Y es que en mi interior, estoy con muchas ganas de darte experiencias increíbles.

¿Que no me crees? Tal vez sea hasta mejor, dejas de mi parte el factor sorpresa… Pero sí, sí quiero ser una fuente de emociones para ti.

Y es que… He vivido intensamente un momento y ahora te lo quiero devolver.

Tal vez sea porque cuando te he visto, tú has sido la primera en transmitirme algo. Y eso me ha conmovido un poco. Un gesto, una mirada, una manera de caminar, una actitud y hasta un estilo. Cosas todas que me cautivaron, y me despertaron ganas de sacar lo mejor de mí, de cuidarte y de apoyarte.

Hasta llegué a fantasear con hacerte un niño y dedicarle besos a tu vientre mientras crece.

Pero mientras, vuelvo al presente a quedarme contigo. Y que el futuro venga como tenga que venir.

Soy un humano

Una fantasía masculina recurrente es la de tener muchas chicas. No cualquiera tiene manera de conducir eso.

Y el que quiera hacerlo por el ego, no se lo recomiendo. Simplemente el esfuerzo no lo vale.

Por mi parte, soy uno de esos pocos que lo ha logrado. Y es que a espaldas de mi familia pasé de ser un chico tímido de su casa y que usa lentes, a un gigoló de alto nivel.

¿Mis razones? Nada con el ego. Tan solo deseaba tener a quien poderle servir.

Aprendí mucho sobre la sexualidad femenina. Masajes tántricos para llevar las sensaciones a dimensiones nunca antes exploradas, trucos mentales para encenderte con un chasquido de dedos y muchos interruptores erógenos en sitios clave.

Quería brindar lo mejor. Me satisface hacerlo. Por ello, no me siento más que nadie.

Y aunque suene inaudito, también deseaba tener un poco de oscuridad y turbiedad en mi vida, fuera de los ojos del mundo.

Como un pañuelo blanco con una pequeña mancha. De color rojo, tal vez…

Sin embargo, todo eso a veces cansa y en este momento, quisiera detener eso. Compartir emociones con alguien y no solo las sensaciones del cuerpo.

Ya deseo limpiar ese pañuelo blanco. Esa mancha roja no desaparecerá totalmente, sino que dejará un resto por siempre. Pero no importa. Yo lo sabía y es parte del riesgo que quise asumir.

Porque soy mucho más que un pene andante. Soy un alma manifestada en lo físico. Soy un hombre. Soy un humano.

Tu interior

Lo reconozco: te veo y me pareces preciosa.

Y desearía que pudiéramos tener algo fantástico, pero me asalta un par de dudas.

¿Quién eres, realmente? ¿Que conozco de ti?

Y de verdad que debería saberlo. Saber que eres ordenada, vives el presente y que puedes defenderte sola en la vida podría gustarme mucho. O tal vez fumas o tuviste un novio delincuente y… Tienes razón, eso es de lo que no me gustaría.

¿Qué haces que me pueda parecer genial? Algo debes tener. Y quiero encontrarlo. Aquello que te haga única.

Porque además, si solamente eres guapa, sería triste.

Pero algo pasa, tu interior no sale. ¿Acaso estás vacía? ¿Es timidez?

¿O quieres hacerme creer que te agobio?

Pues te equivocas. Yo nunca agobio, pero está bien.

Me iré a leer, a escribir, tomar buenas fotos, componer canciones… Superarme. O hacer algo grande por toda la humanidad.

Pero sé que correrás a mostrarme lo mejor de ti.

Cuando yo logre dar con algo que admires.