Soy un humano

Una fantasía masculina recurrente es la de tener muchas chicas. No cualquiera tiene manera de conducir eso.

Y el que quiera hacerlo por el ego, no se lo recomiendo. Simplemente el esfuerzo no lo vale.

Por mi parte, soy uno de esos pocos que lo ha logrado. Y es que a espaldas de mi familia pasé de ser un chico tímido de su casa y que usa lentes, a un gigoló de alto nivel.

¿Mis razones? Nada con el ego. Tan solo deseaba tener a quien poderle servir.

Aprendí mucho sobre la sexualidad femenina. Masajes tántricos para llevar las sensaciones a dimensiones nunca antes exploradas, trucos mentales para encenderte con un chasquido de dedos y muchos interruptores erógenos en sitios clave.

Quería brindar lo mejor. Me satisface hacerlo. Por ello, no me siento más que nadie.

Y aunque suene inaudito, también deseaba tener un poco de oscuridad y turbiedad en mi vida, fuera de los ojos del mundo.

Como un pañuelo blanco con una pequeña mancha. De color rojo, tal vez…

Sin embargo, todo eso a veces cansa y en este momento, quisiera detener eso. Compartir emociones con alguien y no solo las sensaciones del cuerpo.

Ya deseo limpiar ese pañuelo blanco. Esa mancha roja no desaparecerá totalmente, sino que dejará un resto por siempre. Pero no importa. Yo lo sabía y es parte del riesgo que quise asumir.

Porque soy mucho más que un pene andante. Soy un alma manifestada en lo físico. Soy un hombre. Soy un humano.

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